Soy Moli El Molar y hoy, con calma, os comparto una historia de aquellos meses en los que todo se complicó… menos las ganas de cuidar de las personas.
Reparación sin contacto: un problema que no entendía de fechas
A Dolores, 88 años, se le dañó la prótesis en plena época de restricciones. No podía comer bien y le costaba hablar con claridad. Salir de casa no era una opción, y ella vivía la situación con miedo.
La solución: ir a ella, con seguridad
La respuesta fue una atención a domicilio con un protocolo de seguridad estricto: valoración previa a distancia, equipo de protección completo, desinfección del material y una visita breve y eficiente. Cuidar sin poner en riesgo: ese era el objetivo.
El resultado
Dolores recuperó su prótesis y, con ella, la tranquilidad de comer y hablar sin molestias. Su familia respiró aliviada al ver que cuidarla seguía siendo posible.
La moraleja de Moli
Las dificultades cambian la forma de cuidar, no la decisión de hacerlo. Con organización y responsabilidad, la salud bucodental nunca tiene que quedar en pausa.
Moli