¡Atención, red flag! Soy Moli El Molar y hoy hablamos de algo incómodo pero muy común: el mal aliento, o halitosis. La buena noticia: casi siempre tiene solución.
Mal aliento: de donde sale de verdad
En la mayoría de los casos, el origen está en la propia boca. Las bacterias se acumulan sobre los dientes, las encías y, sobre todo, en la parte posterior de la lengua, y liberan compuestos de olor desagradable. El ajo o la cebolla dan un olor pasajero; lo que genera el problema crónico es otra cosa.
Las causas que conviene vigilar
- Higiene insuficiente y acumulación de placa.
- Caries o enfermedad de las encías (gingivitis, periodontitis).
- Boca seca: con poca saliva, las bacterias se multiplican.
- Prótesis dentales mal limpiadas.
- Tabaco, y en ocasiones causas digestivas o respiratorias.
El plan de Moli para una boca fresca
Cepíllate dos veces al día, usa hilo dental y no te olvides de la lengua con un par de pasadas suaves. Hidrátate bien para favorecer la saliva. Si llevas prótesis, límpiala a fondo cada día. Y si el mal aliento es persistente, no lo tapes con chicles: que un profesional busque la causa.
Cuando el dentista confirma que la halitosis es de origen bucal, suele recomendar una gama específica como
Halita, de Dentaid, partner de CESEA Dental, con colutorio, pasta y spray formulados para neutralizar los compuestos volátiles que provocan el mal olor (clorhexidina, cloruro de cetilpiridinio y lactato de zinc).
El aliento fresco no es un lujo, es una señal de boca sana. Si el tuyo te preocupa, vamos a su origen.
Moli